sábado, 13 de octubre de 2012

EL DOCE DE OCTUBRE…DIA DE LA RESISTENCIA INDIGENA.





Antes de los gloriosos días de esta revolucion, es decir, antes de que el supremo líder  aclarara la situación y pusiera en claro la verdad histórica, los venezolanos habían sido engañados por generaciones sobre el tema del descubrimiento de América, eufemismo con que la oligarquía llamaba a la ocupación de América por los imperialistas españoles.
Cristóbal Colon, conocido burgués, ávido de riquezas, chulo y conspirador, convenció a los Reyes católicos, oligarcas e imperialistas españoles,  de ir a La India por un atajo y sacarle el cuerpo a los hijoputas portugueses, que se habían adueñado de toda la madre patria África. (Como reza en una plaza de Barlovento).
Colón…astuto navegante pero despistado, fue incapaz de encontrar el estrecho de Magallanes y tropezó  con Puerto Rico…Tremenda pifia que le costó a todos los pueblos libres de América muchos siglos de calamidades.  En esa época había una cultura muy avanzada en estas latitudes gracias al socialismo indígena. Abundaban las lombrices, las hormigas y los gusanos de leña además de muchos otros manjares que hacían las delicias de la gastronomía aborigen.
Cuando Colón llegó a lo que llamo las indias esto era un paraíso fiscal…no había impuestos, ni había inflación, no había devaluaciones y la economía crecía a ritmos astronómicos.   Gobiernos populares tenían en aquella época una gama de misiones que satisfacían de sobra todas las necesidades. No existían problemas de escasez de viviendas, porque la misión choza garantizaba este derecho… no existía el trabajo, engendro capitalista que trajo a estas tierras ese desgraciado genovés. Tampoco había corrupción mas allá de la que hacían los caciques con sus harenes de menores.
La igualdad reinaba aunque unos eran mucho mas iguales que otros.

Ni que decir de la salud, todos los nativos gozaban de una vida sana por lo menos hasta los treinta o cuarenta años y no se conocía de criminalidad. Rara vez en el día morían varias personas por asuntos pasionales o por efecto de la intoxicación por peyote…solo en el caso de sacrificios al dios sol estaba permitido aplastarle la cabeza a los niños y lanzarlos por un barranco. Toda esa civilización se perdió tan pronto llegaron la hordas invasoras españolas que instauraron el cristianismo y prohibieron esas costumbres tan progresistas.


El caso es que si no fuera por esos depravados conquistadores pudiéramos ahora disfrutar de una vida libre y despreocupada…se acabó la tranquilidad del chinchorro y el musical rumor de los mosquitos, se acabó la chicharronada de iguana y el pan de cazabe. Adiós al sexo libre y la promiscuidad salvaje…No mas paseos a media noche para saquear, secuestrar y violar doncellas de otras tribus…no mas violación de niñas ni asesinato de viejitos para quitarles la cabellera.
Los españoles trajeron las tediosas universidades,  trajeron a la madre del chisme: la imprenta, construyeron carreteras que se convirtieron luego en autopistas con los consecuentes accidentes de tránsito…Trajeron los sistemas judiciales y se acabó el ojo por ojo y el diente por diente y el placer de asesinar de noche a nuestros enemigos.  Lo peor de todo, trajeron la religión y con ella la obligación de ir a misa y la costumbre de no hacer nada para solucionar nuestros problemas que no sea rezarle a la virgen y a José Gregorio Hernández.

El día doce de Octubre es el día mas oscuro de la historia de América…es el día que todos debemos recordar como el día en que nos quitaron el derecho a seguir siendo salvajes y a poder estar como ahora están los maquiritares, los arawacos, los piaroas o los yanomamis…


Gracias a la gloriosa revolucion y a nuestro comandante presidente vamos por el camino de pronto volver a la felicidad de vivir como ellos, tal como  nos encontró de canalla de Cristóbal Colón; desnudos, descalzos y con el taparrabos rojo rojito. Pronto los gusanos, los bachacos, las iguanas y los tuqueques serán nuestro alimento…Y Cuba lo logró hace mucho tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada